Los ordenadores domésticos acceden a Internet a través de la línea
telefónica. Podemos aprovechar la línea que casi todos tenemos
en casa. Normalmente, esta línea telefónica tiene un
conector
en la pared, al que se suele enchufar el
teléfono. Para poder
enchufar nuestro ordenador a este conector debemos disponer
de un módem, que viene con un cable de
teléfono. Este aparato
sirve para que el ordenador pueda comunicarse a través del
teléfono con otros ordenadores.
Con el fin de evitar enchufar y desenchufar el módem y el teléfono
cada vez que conectamos con Internet, casi todos los módems
tienen dos conectores: "Phone" y "Line-In". Tenemos que conectar
el cable que viene con el módem al conector "Line-In"
(entrada de la línea), y por el otro extremo, lo conectamos
a la clavija de la línea telefónica, o sea, donde antes teníamos
enchufado el teléfono. (1ª Configuración)
Así ya tenemos el módem conectado directamente a la línea telefónica.
Para poder enchufar también el teléfono a la línea telefónica,
tenemos el otro conector del módem, el que pone "Phone".
Aquí enchufamos el cable del teléfono. De este modo, los dos
estarán conectados a la misma línea telefónica. No es necesario
que esté encendido el ordenador para que nos funcione el teléfono.
El único inconveniente de esta configuración es que cuando llamamos
por teléfono no podemos conectarnos a Internet, y cuando nos
conectamos a la Red, no podemos llamar por teléfono.